En el mundo de hoy de retórica mordaz y de calcomanias de auto acosándonos, tal vez usted escuche o vea dos consignas opuestas: “Cuelgue y conduzca” y “Sólo me podrá quitar el celular cuando haya muerto, arrancándomelo de mis manos frías”. Sin embargo, es posible que ambos mensajes tengan la misma finalidad cuando el polvo se haya disipado después de un horrendo accidente en auto.
Esa finalidad es el conducir seguro sin usar un teléfono celular o un Asistente Digital Personal (PDA, en inglés) para escribir un mensaje de texto, marcar, volver a marcar, leer mensajes de texto, enviar mensajes de texto, hablar sin parar o de cualquier otra manera distraer su mente y ojos del camino mientras actúa como si fuera un médico que está de turno las 24 horas del día 7 días a la semana. ¿Trataría de pasar un examen de conducir mientras está distraído de esta manera? No, y por una buena razón. Usted podría matarse o matar a alguien más. ¿Aún no lo ha hecho? Como dicen por ahí, siempre hay una primera vez.
A partir del 1o de septiembre, una nueva ley de Texas lleva ese mensaje a los hogares, haciendo que sea ilegal usar un teléfono celular – excepto un manos libres – mientras conduce en zonas escolares donde estén puestas esas señales. Dichas señales, tristemente, son en este momento el meollo; asunto del cual se hablará más adelante.
Seguro, a nadie le gusta que le digan qué hacer, especialmente cuando no hemos superado esa resistencia desde la infancia. Pero cuando el sentido común falla y hay nuevas necesidades, la legislación tiene que empezar en el punto donde el darse cuenta termina. Es por nuestro propio bien y en este caso, tiene perfecto sentido.
Excepto por algunas cosas claves. Por ejemplo, si los peligros de conducir con teléfono celular ameritan una ley, ¿por qué está limitada a zonas escolares? ¿Es que todas las vidas no son sagradas? Y ¿acaso los estudiantes no pueden sufrir la muerte por conductores distraídos cuando estén lejos de la escuela?
La nueva ley del estado de Texas también choca contra leyes previas de la ciudad, como en el suburbio de West University en Houston, donde aún los celulares manos libres estaban prohibídos en zonas escolares. Ahora, ya no. Gracias a los creadores de leyes de Austin. Ustedes deben haberse perdido de los estudios que demuestran que los aparatos manos libres son tan distractores como los teléfonos que se sostienen con la mano.
Pero por lo menos la nueva ley es un pasito en la dirección correcta, una dirección que debe incluír educar al público acerca de los peligros de conducir mientras se usan teléfonos celulares. Entonces, el sentido común – y la obediencia voluntaria – tienen que prevalecer, como lo hicieron cuando nos convertimos en una nación de usuarios de cinturones de seguridad.
Para ese objetivo, hay videos de servicio públicos gráficos que están circulando en línea – incluyendo dos truculentos del Reino Unido – que muestran cómo una distracción de un segundo puede causar una vida entera de agonía, o aún el final de una vida. Y con las alarmantes estadísticas de accidentes en auto en aumento, aún el Secretario de Transporte Ray LaHood está haciendo un llamado para una cumbre nacional acerca de conductores distraídos. Esto es un asunto serio, amigos, y el tren se está moviendo.
Es por eso que “Cuelgue y conduzca” es la ley en Texas ahora, por lo menos en zonas escolares que muestren esas señales – y ahí es donde está la llaga. Las ciudades más grandes de Texas, Houston, San Antonio y Dallas tienen miles de zonas escolares, y las señales y su instalación pueden costar hasta $300 cada una. Esto significa que las escuelas de esas ciudades están funcionando sin tales señales – y por lo tanto, sin la protección de la nueva ley.
“La ley tiene buenas intenciones, y desde el punto de vista de la seguridad, es obvio que la apoyamos”, dijo Jeff Weatherford, Director Diputado Provisional de Obras Públicas de la Ciudad de Houston. “Pero nos costaría cerca de $1.4 millones poner señales en nuestras casi 8,000 zonas escolares, y ahora mismo no tenemos ese dinero”.
San Antonio y Dallas encaran el mismo dilema gracias a una ley que parece que se hubiera hecho a la carrera – y puede tener las huellas de la industria del teléfono celular por todas partes. Al obligar a tener señales que las ciudades no pueden pagar, no es una ley en lo absoluto.
En cuanto a los usuarios de teléfonos celulares militantes que sólo van a dejar su obsesión cuando estén fríos y muertos, bueno, eso puede ocurrir si continúan hablando y escribiendo mensajes de texto en vez de enfocarse en conducir. Las distracciones del teléfono celular están matando a miles de estadounidenses, incluyendo a muchos conductores cuyo último acto en la Tierra fue enviar un mensaje de texto a un amigo con un mensaje urgente como, “¿Viste American Idol anoche”?
Jim S. Adler & Asociados está del lado del conducir seguro. Eso significa que colgamos y conducimos. Eso significa que renunciamos a nuestro uso de teléfonos celulares y PDA cuando es prudente. Y eso significa que lucharemos por usted por sus derechos si usted o un ser querido es lesionado por un conductor distraído. Para nosotros, proveer un “abogado inteligente y tenaz ” no es simplemente una consigna o un lema de una calcomania de carro. Es lo que hacemos.






